La Alegría de Enseñar. Rubem Alves.
¿Cómo hablar de este libro si no es desde la alegría? A mi alegría, este libro le ha dado contenido.
Me refiero a una alegría de esa que ocurre al leer palabras que mueven el cuerpo, que te conectan con la memoria, con la alegría de aprender. Con el deseo de compartir, y animar a la lectura de este libro, que puedo llamar semilla.
Aquí, y sin ánimo de hacer "spoiller" transmito los textos que destacamos del libro en el programa de radio de El Enlazador de Mundos en la Sección: "LA NUEVA EDUCACIÓN. Aprender es vivir lo que somos" que desde aquí te animo a escuchar: El Enlazador de Mundos PROGRAMA 30 TEMA: EDUCARNOS2 #Educarnos2ElEnlazador
1. La Alegría
1.
“Cuándo Zaratrustra tenía 30 años, dejó su casa
y el lago que había junto a ella y subió a las montañas. Allí gozó de su
espíritu y de su soledad, y durante diez años no se cansó. Pero finalmente, se
produjo un cambio en su corazón y una mañana, se levantó en la madrugada, se
colocó delante del sol y le habló así: Gran estrella ¿ qué sería de tu
felicidad si no existiesen aquellos para quienes brillas? Durante diez años tu
viniste a mi caverna: tú te habrías cansado de tu luz y tu jornada, si mi
águila, mi serpiente y yo no hubiésemos estado esperándote. Pero cada mañana te
esperábamos y recibíamos tu luz, y te bendecíamos por eso.
He aquí que estoy cansado de mi sabiduría,
como una abeja que ha hecho mucha miel: necesito manos extendidas que la
reciban.
Pero para eso, tengo que descender a las
profundidades, cómo haces tú, por la noche cuándo te sumerges en el mar…
Como tu yo también debo descender
Vuelca pues la taza que desea vaciarse de
nuevo”
Como dice Alves, La felicidad comienza con la soledad, una taza
que se deja llenar con la alegría que emana del sol…pero llega un momento la
felicidad solitaria es dolorosa…Llegó la hora de una alegría mayor: la de
compartir con los hombres y mujeres la felicidad que vive en él… Zaratrustra,
el sabio, se transforma en maestro, pues ser maestro es eso: Enseñar la
Felicidad.
-
Ah! Replicaran los profesores- la felicidad no
es la disciplina que enseño. Enseño ciencias, enseño literatura, enseño
historia, matemáticas… ¿Pero no será que vosotros no percibís que esas cosas
que se llaman disciplinas y que tenéis que enseñar, no son más que tazas
multiformes de colores, que deben estar llenas de alegría? Lo que vosotros
enseñais ¿no es un deleite para el alma? Si no lo fuese, vosotros no deberíais enseñar. Y si es así ,
entonces que aquello que reciben, vuestros alumnos, sientan el mismo placer que
recibís vosotros.
2.
El Contexto Escuela-Sufrimiento
La repetición como bastión de este sistema.
Al aprender las respuestas correctas, los alumnos
desaprenden el arte de aventurarse y equivocarse, sin saber que, para hallar
una respuesta correcta, se deben hacer miles de tentativas erróneas. ¡ Espero
que llegará el día en el que los alumnos serán evaluados por la osadía de sus
vuelos! Tesis que serán aprobadas a despecho de su final insólito: ¡ así al
final de estas pesquisas, llegamos a la conclusión de que todas nuestras
hipótesis estaban equivocadas! Pues esto también es conocimiento”
El Cuerpo, la Palabra y la Educación:
El cuerpo es el lugar fantástico donde vive, adormecido, el
universo entero. Como en la tierra viven adormecidos los campos y sus mil
formas de belleza, y también los monótonos y previsibles monocultivos: como en
la oruga vive adormecida una mariposa, y
en la mariposa una oruga, como en los sapos viven príncipes, como en los
príncipes viven sapos..
Al proceso mágico por el cual la palabra despierta los
mundos adormecidos, se le da el nombre de Educación.
La palabra puede invocar tanto a príncipes como sapos, puede
despertar maiposas u orugas… La Educación puede ser un hechizo que nos hace
olvidar lo que somos con el fin de recrearnos a imagen y semejanza de Otro.
Jugar_Pensar_ Soñar:
Jugar:
Amar es jugar. No lleva a nada. Porque no es para llevar a
nada. Quien juega ya llegó. Las cosas que llevana otras, útiles, revelan que
aún estamos en el camino: que aún no abrazamos el objeto amado. … La única
finalidad del saber adulto, es permitir que el niño que vive en nosotros continúe
jugando.
Pensar:
El pensamiento es cómo el águila que solo levanta el vuelo
en los espacios vacíos de lo desconocido. Pensar es volar sobre sobre lo que no
se sabe. No existe nada peor para el pensamiento que la enseñanza de respuestas
correctas. Las escuelas existen no para enseñar las respuestas, si no para hacer
preguntas.
Soñar:
El conocimiento no es más que la aventura por el mar
desconocido, en busca de la tierra soñada. Pero soñar es una cosa que no se
enseña. Brota de las profundidades del cuerpo, como el agua brota de las
profundidades de la tierra. Por tanto, como maestro sólo puedo decirte una
cosa: Cuéntame tus sueños, ¡para que
soñemos juntos!




